En virtud de que creo que no existe pecado cívico mayor, que el de dejar pasar el torrente de enseñanzas que se adquieren con el uso, con la práctica o con las propias vivencias; que en su compilado resultan la experiencia que dan los años, sin ponerlos a disposición de quienes les interesen absorberlos como medios preventivos ante lo innegable de que
La experiencia propia llega tarde y cuesta sangre…”

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Ante esta premisa y reflexionando que aún los partidos políticos, salvo poquísimas excepciones, sólo orientan sus actividades con vistas a la obtención de las posiciones electorales. Todas las demás manifestaciones de civismo resultan espasmódicas y desarticuladas. No existe la preocupación de mantener la cohesión de los afiliados, sino con fines de concurrencia a los comicios; pasados estos, hasta llega a clausurarse los comités, dispersándose los dirigentes y enmudeciendo el verbo partidario, olvidando lo prometido.

Mientras que, el partido que alcanza el poder sólo se preocupa por aniquilar al adversario vencido, sometiéndolo bajo la espada de Breno.

Por ello y ante la ausencia total de conductores de opinión pública; y, porque el pueblo no puede ni debe ir en tropel a los comicios, sino detrás de las ideas, se crea este blog de opinión.


Deucalion

11 noviembre 2009

EL AMBIENTE ESTÁ GRAVE, POR DEFICIENCIAS EN LA SALUD MORAL

Como en el juego de dominó, la caída por arrastre de las fichas, así fueron derribando una a una las de la moral, siendo aquellas que iniciaron este movimiento, las que correspondían a las virtudes y que se hallaban debilitadas en su equilibrio.


Foto infobae.com.ar

Es así, que sin pretender adentrarme en el estudio minucioso de la psicología social por no contar con el conocimiento específico, solamente inte
nto darle el valor relativo que les otorga la sincera observación y experiencia de las actividades en el medio ambiente. Para ello, veamos el cuadro que presentan algunas de estas en el orden político y social.

Un problema original, el agrupamiento de escuelas estatales y particulares solamente en los centros poblados, y con costos económicos superlativos estas últimas; muchas veces con excesos de postulantes con pretensión de enseñar o mejor dicho de aspirantes a empleos, siendo que una gran cantidad ya en general, no son capaces de desempeñarse en esta misión sagrada en regiones apartadas de la República, donde en realidad hacen falta, pero no solamente esto se trata de personas, esa misma ausencia está reflejada en esos lugares en bienes edilicios y en materiales específicos. Con el agravante que se manifiesta en la deserción de alumnos. La enseñanza secundaria donde se pueden notar algunos planes y profesores incompetentes, sin calidad, ni vocación, lo que deja a una cantidad de jóvenes sin destino alguno, preparando a grupos sociales formando a los trabajadores que no son propietarios de los medios de producción y de la burocracia. La universidad, desmoralizada por el electoralismo demagógico y partidario, más que por el estudio y en su afán de llegar apresuradamente a la conquista de un título profesional., es lo que anula el futuro de la juventud que desconoce la satisfacción espiritual del conocimiento adquirido en el silencio propicio al sentimiento profundo de las ciencias.

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El daño insuperable y sin retorno, resulta un mal de fondo, inquietud por llegar, arribismo inculcado en el propio hogar, dado que a los padres muy poco les interesa el saber de sus hijos, sino la promoción del curso para que se lancen pronto a su profesión o trabajo, de esta forma no se constituyan en una carga a sus costas y arriben cuanto antes a la meta de la independencia económica. De esta manera también se perfilan al cargo público convertido en una verdadera rutina, sin entusiasmo por la obra administrativa o por la social, el hombre se convierte voluntariamente en una máquina, trabajando con la resignación forzosa del recluso, por la necesidad de ganar un mísero salario y odiando a la labor que realiza, incapaz de comprender que los pocos años de existencia hay que vivirlos moralmente para sí y para los demás.

Las formas actuales del trabajo ya no propenden como en el pasado honroso de nuestra Republica, donde resultaba a elevar la condición mental y a formar la mentalidad de la persona que trabajaba. El aprendizaje a conciencia de una tarea educaba al individuo, el que ponía amor en la tarea que desarrollaba; pero ahora se ha subdividido tanto y es tan suplida por el maquinismo, que ejecuta un trabajo parcial y monótono. Tal resulta esta situación que se puede realizar una diferenciación entre obrero y proletariado, porque mientras que aquél adquiere personalidad, este se transforma en anónimo y pasa de una actividad a otra con igual indeferencia. Vemos así que mientras el quien trabaja ha ganado en mayor salario, va perdiendo en cambio su individualidad. Esto explica la asociación en grandes masas, su distanciamiento y enemistad de alguna forma para con las otras clases y la facilidad con que es sugestionada por conductores, generalmente con tendencias de cabecillas, caudillos y también intrigantes “meneurs” en retóricas en las que por lo común enumeran sus argumentos e intentan atraer definitivamente la voluntad popular, con músicas que quieren escuchar semejantes al sonido de los instrumentos de cobre, tan preferida por los oídos de las muchedumbres.

La actividad política es el campo más propicio para el estudio de la conciencia pública y permite confirmar el desconcierto moral por la calidad inferior de los componentes que conforman el abigarrado conjunto de abundancia de individuos que sólo persiguen propios intereses sin ningún freno ético. Por otra parte, es bien sabido que en oportunidades las muchedumbres, que no debemos confundir con multitud, carecen frecuentemente de instinto para conocer a aquellos que explotan su torpeza o falta de tranquilidad y sentimientos y tardan en rebelarse, aún cuando lo hagan con la furia de los sometidos o dominados excesivamente por engaño, clientelismo o mendacidad política.


Deucalion

09 octubre 2009

LA LIBERTAD Y EL ORDEN JURIDICO EN EL TEMBLADERAL

Los partidos políticos y las abominables alianzas, en las formas actuales de su constitución y funcionamiento se han alejado de la realidad social, se han convertido en cuerpos que sólo interpretan los interese particulares de los círculos que los dirigen.

Cuando el 22 de junio del 2007, publiqué en mi blog “DEUCALION” el artículo sobre la LIBERTAD Y EL CONTROL DE LA PRENSA, jamás se me ocurrió pensar, ni en uso de una imaginación, fruto de la materialización fantasiosa de una fabula irreal, que sólo a dos años más adelante, es decir en la actualidad, me encontraría haciendo lo propio con referencia a este mismo tema, pero ya por encontrarse dañado el principio fundamental de lo que representa justamente “la libertad y el orden jurídico” del país, cuando se pretende trastocar el fundamento constitucional referente al libre ejercicio de la prensa y todo lo que ello representa. Máxime teniendo en cuenta la orquestación de cómo se consigue que ello sea de este modo, y que lo es, a no dudarlo por el despotismo producto de una “POLITICA Y MAYORIA” tal cual se reflejó en el trabajo que presenté en el aludido blog, en diciembre 7 del año 2007, y que fuera publicado como sucedió con el anterior en distintos medios.

Ahora bien, como se presentan los hechos ello es así, como decía en aquel momento, lo que reitero y afirmo, dado que los partidos políticos, generalmente se estructuran basados en la suma de voluntades individuales y ajenos a los intereses económicos y sociales organizados, no representando hoy, los valores de las actividades colectivas y tradicionales, al amparo de su fundamento de que lo único valedero es el agregado de votos personales como manifestación de la soberanía del pueblo, esos cuerpos puramente políticos aparecen como órganos representativos. Los partidos políticos y las abominables alianzas, en las formas actuales de su constitución y funcionamiento se han alejado de la realidad social, se han convertido en cuerpos que sólo interpretan los interese particulares de los círculos que los dirigen, o mejor dicho de los déspotas o caudillos que los explotan y/o usan en muchos casos por intereses mutuos… tal cual, parte del análisis de entonces, y lo que ha llevado a este mamarracho de proyecto cuasi convertido en ley.

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Por tanto, si aceptamos que la falta de libertad y control de la prensa, caracteriza de un modo incuestionable e inconfundible un momento histórico como el más desventurado y peligroso para el pueblo en que ello ocurre; y por tanto son los derechos individuales y las responsabilidades de los gobernantes los que quedan a merced del poder que cuente con más osadía e instrumental de coerción en sus manos para someter y subordinar a su capricho a todo el orden social, quitando de esta manera la ineludible facultad al pueblo, que en definitiva es la sociedad, del derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la crítica o reprobación hechas con severidad, con que se observan aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos. Y no resulta producto de la casualidad que el antecedente particular sobre la cuestión y su primera sanción nacional de la libertad de imprenta date en el Reglamento de abril 20 de 1811, donde se fundamentaba en que: “La facultad individual de los ciudadanos, de publicar sus pensamientos e ideas políticas, es no sólo un freno de la arbitrariedad de los que gobiernan, sino también un medio de ilustrar a la Nación en general y el único camino para llegar al conocimiento de la verdadera opinión pública.” Por cuanto el gobierno constitucional es imposible sin la libertad y el control de la prensa.

Llamada a desempañar esa alta misión social de cultura cívica, de defensa de las instituciones políticas, de crítica imparcial a la conducta pública de los gobernantes y de preservación de los intereses fundamentales del país, la información y la prensa ejercen así su nobilísimo ministerio, cooperando con notable eficiencia en el progreso y en la grandeza nacional.


Deucalion

30 septiembre 2009

DEFENDER LA REPUBLICA

Pero esta lucha, por vehemente o apasionada que sea, es además imprescindible recordar que, sí, como se repite a diario y en todos los ámbitos, la justicia es el derecho de los otros, pues, hay que otorgarla con generosidad -hay que darla sobre todo a los adversarios, desde el Gobierno, de donde quiera éste se ejerza-, “reservando la cruz de honor como insignia y premio para los partidarios y los amigos”, se debe así proceder, dado que el gran enemigo del derecho y de la razón es la fuerza arbitraria y porque donde ésta impera sin limitación, oprimiendo las conciencias, impidiendo la libre expansión del pensamiento y de las actividades individuales, y suprimiendo la igualdad, la libertad y su control por la prensa; para crear en su lugar privilegios injustos entre los hijos de la misma patria.



Es allí, donde comienzan las revoluciones internas, arde en los espíritus la llama devoradora de los odios, y se revuelve en las oscuras sombras del caos, un país que se ofrece indefenso, como presa fácil para el afán de conquista del ideario apátrida y/o foráneo, como campo de experimentación para los ensayos peligrosos de la anarquía.

Defender a la República, de unos y otros peligros asegurando la digna y fecunda serenidad de su vida, dentro del curso normal de su evolución progresiva sobre la base de la autoridad ejercida sin exceso y de la libertad practicada sin desenfreno, y al amparo de sus instituciones democráticas. He ahí, lo que en estos momentos, mejor y más imperativamente que en otras horas, puede constituir un ideal, es decir, un emblema alto y prestigioso tras el cual se marche altivamente a librar batalla por la integridad e independencia de una patria que merezca ser vivida.

La República necesita ser defendida, de los peligros y de los extremismos, en los diversos escenarios de su vida, para que continúe siendo el hogar tranquilo; pletórico de estímulos y garantías; de promesas y de sanciones que la Constitución ha querido organizar; ofreciéndolo generosamente a la humanidad, con el fin de que en su seno, realicen los unos su sueño, conquisten los otros su felicidad, alcancen los de aquí la riqueza material y todos en conjunto rindan culto a la belleza moral, trabajemos solidariamente por la libertad y la justicia, con mayor fraternidad social y el más alto esplendor de su grandeza.

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En los países de organización democracia la lucha presupone la competencia y en ella, la voluntad enérgica es condición de triunfo. A los adversarios y aún a los rivales que intentan cerrar el camino no se los vence, se los convence, si no se tiene y ejercita una energía superior a la suya. La democracia, como se ha dicho y se dice, sí tiene algo de indiscutiblemente bueno es que permite subir y llegar a la cumbre a todos los que la aspiran y tienen aptitudes suficientes para obtenerla. En ella el mérito está por encima de todo favoritismo, y quien no tiene el apoyo que abre las puertas tiene a su alcance, para lograrlo, el trabajo, la inteligencia, y la voluntad decidida.

La aspiración a concretar el logro señalado, es fuerza impulsiva y creadora, además es justa y noble, pues ello representa un placer indescriptible, siempre y cuando se respete la justicia y se triunfe en leal competencia. La emulación es fuerza que crea, suscitando más energías en el carácter y encendiendo con mayor brillo las luces de la inteligencia.
Ostentarlo no es acto de jactanciosa vanidad, porque es expresión de superioridad, democráticamente comprobada, que a nadie agravia y que a todos enseña y porque el honor que entraña conlleva aparejado consigo la carga de una responsabilidad.
Hay que ser siempre dignos de la cumbre alcanzada y del logro conseguido. Felices los pueblos que pueden mostrar a sus figuras más representativas por su inteligencia, su disciplina y la constatación de sus tributos éticos-morales, pues son estas, sus mejores garantías de sus días futuros y el anuncio provisor de la rica cosecha del mañana, con lo que aseguran a la vez, la consigna de un deber indeclinable, como lo es; el de seguir trabajando, para alcanzar en el servicio de la Nación las más altas y prestigiosas dignidades.


Deucalion

04 julio 2009

TIPOLOGIA PERVERSA DE UN MAULA & CIA.

En los últimos tiempos hemos visto absortos, como día a día se acrecentaba en forma desbordante, lo que no pocos argentinos presentíamos con casi seguridad cómo el poder ejercido por el grupo gobernante y en especial por quienes dirigían la muchedumbre que componían sus seguidores partidarios (lo que de ninguna forma debemos confundir con multitud), lo hacían desde una postura típica de los maulas.



Ello quedó así definitivamente consolidado pasada la hora dos del día 29 de junio, cuando tardíamente y ya sin ninguna posibilidad de continuar escondido en su reducto y al parecer con una gran ayuda farmacológica, prescripta por quienes debieron asistirlo durante la crisis generada por la derrota a que lo sometió el pueblo de la República al desechar su seudo modelo populista, despótico y absurdo; poniendo de esta forma en evidencia horas más tarde su personalidad verdadera, al ocultarse detrás de una renuncia a su responsabilidad y huyendo cobardemente como lo que es, un maula.

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Este aspecto que ya está y estará reflejado para siempre en la personalidad antisocial a que hacemos referencia, suele estar encaminada primariamente al comportamiento, esto es: persistentes violaciones a las normas sociales debiendo así mismo agregar a sus rasgos psicopáticos, los que no sólo serán determinados por sus conductas, sino también por las características o propiedades distintivas afectivas y los patrones de relaciones interpersonales. Estas agresiones y psicopatías tal vez relacionadas con la agresión proactiva que según Berkowitz-Bandura: "Resulta aquella en que hay una conducta que sirve de instrumento o que adopta la función de este y es disparada ante una meta determinada. Este tipo perverso de agresor se manifiesta por ser pendenciero con sus pares y una amenaza permanente por su peligrosidad social manifiesta, para el conjunto de la sociedad tal cual lo afirma Dodge."

Por lo cual, esta agresividad proactiva resulta siempre premeditada. Parecería que hay una mayor influencia para la impulsividad cuanto para la agresión, sin que ello en nada disminuya su cuota perversa dado que permanentemente en la pareja; mientras uno exhibe un comportamiento impulsivo (que generó, con sus problemas de conducta el rechazo masivo de la sociedad); la otra parte, su esposa, al pretender ocultar la realidad demuestra ser portadora de un dereísmo tan lamentable como peligroso y continúa en total desconocimiento de lo que el pueblo eligió.

El dereísmo, según E. Bleuler, ocurre comúnmente en la esquizofrenia. Es esta una actividad mental que sigue una lógica totalmente subjetiva y que para nada toma en consideración los hechos de la realidad o los que demandan las experiencias ajenas y/o propias, lo que ha quedado perfectamente establecido y demostrado.





Por lo tanto si una persona cree que es dueña de la verdad absoluta, que sus planes y acciones son insuperables, cuando se considera a si mismo que sólo sus ideas salvarán al mundo, o que la República nace con ella, repito, estamos verdaderamente en peligro, pues nos gobierna una persona dereística.


Deucalion

26 junio 2009

A LOS JOVENES ENTRE 18 Y 25 AÑOS, con la inmensa responsabilidad de votar

A poco más de dos días, de las elecciones legislativas, considero un deber ilativo por razones obvias a mi edad y vivencias, la delicada y difícil tarea siempre grata de dirigirme a los jóvenes y también de paso a todos los ciudadanos que a horas nada más, deben se asumir la responsabilidad de votar, lo hagan sin ningún temor y con claridad absoluta mental, pensando en las enseñanzas que la historia de la humanidad nos ha brindado, que al decir refranero popular; para muestra solo vasta un botón, por tanto modestamente les aconsejo, compenetrarse profundamente de similitudes sustanciales, que la humanidad toda vio horrorizada con el avenimiento de un matrimonio al poder en la China de Mao, por su brutalidad, salvajismo y poder dictatorial, que sólo puede tener alguna semejanza con el gobierno de otro matrimonio caracterizado de las mismas infernales condiciones, como lo fue el de N. Ceausescu con Elena Petrescu, en la sufrida Rumania, ambos poderes frutos de la fuerza populista que mediante su oclocracia termina en una dictadura despótica, que tantos crueles recuerdos traen para la América Latina que aún se mantienen en algunos lugares.


Foto:Gustavo Seiguer - www.lanacion.com.ar


Resulta innegable, que cada día vemos menor juventud entre los jóvenes, ello lo demuestran sus divertimientos, sus costumbres, sus ideas y sus conductas en la vida, según sean sus edades y los diferentes escenarios. Su forma de vida cada vez guarda menos consecuencia con los ideales que propugnan, siendo que debería ser una correspondencia lógica entre distintos elementos, especialmente entre los principios de una persona y su comportamiento. Por ello les digo, no permitan que se siga culturizando en ustedes el concepto de desorden social que pareciera la piedra angular de este modelo que ya lleva más de veinte (20) años, (en diversas oportunidades, con distintas ideología) puesto que esto resulta inaceptable de ser considerado como ejemplo a seguir por su perfección o por sus cualidades. Lo que si resultaría de continuar como estamos, es el peligro de suscitar la sonrisa o la indeferencia en los jóvenes cuando se les habla de las esperanzas que encienden en el corazón de los padres o de los deberes que la existencia impone, o de las responsabilidades que entraña la lucha por alcanzar un lugar destacado o el deliberado y enérgico esfuerzo por ascender a una cumbre dominante.


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Tal situación ha de atribuirse, a mi modesto entender, en gran parte, al olvido que en forma progresiva van sumergiéndose en el abismo los conceptos cardinales de la disciplina y jerarquía, que están y allí deben de permanecer en la raíz misma de toda organización social, como puntal de toda autoridad y resorte de fraternidad, de justicia, de orden; y de, generosa y fecunda convivencia social, de amplia y comprensiva solidaridad humana.

Son muchos en nuestros días y en todas partes, hasta formar legión, los jóvenes que se sienten hombres prematuramente, que pretenden ser dirigentes, sin aprendizaje previo de la vida y que para llegar a la cumbre, sólo accesible a los enérgicos y expertos en las ascensiones bajo direcciones competentes, piensan que basta con abrir sus débiles alas, desplegarlas al viento de las tormentas y emprender el vuelo, bajo la sugestión de las ilusiones engañosas.

La disciplina y la jerarquía instituidas por la naturaleza y consagradas por la ley, el reglamento o la costumbre tradicional, ya sea en el hogar, en el taller, en la iglesia, en el cuartel, en el colegio, en el comité político, en el centro social, pueden sin lugar a dudas, al ejercitase, revestir distintas formas y exteriorizarse alternativamente en consejos y premios, en represiones y estímulos, pero tiene en todas partes un fondo común: la necesidad de la acción coordinada de todas las energías, fuerza esta de voluntad, vigor y tesón para llevar a cabo una determinada actividad, manteniendo a cada una en su propia esfera, y de una autoridad que cumpla esa coordinación, la organice y la dirija haciendo posible la realización de los anhelos de cada grupo, dentro del cuadro de intereses contradictorios y de derechos aparentemente excluyentes.

La moción de jerarquía, con el concepto de autoridad y de mando, se encuentra acendrada en las entrañas mismas de nuestra organización institucional desde los iniciales de ella y al través de todos los ensayos constitucionales que la Nación ha realizado.

De esta forma, la disciplina y jerarquía no sólo no son incompatibles con la libertad y democracia sino que constituyen la condición básica de su existencia y el terreno propicio para que el culto a las instituciones que las traducen, germine, crezca y prospere la fe en Dios, en la Patria y en el propio destino, en una Nación que valga la pena vivir.

Esa disciplina y obediencia no ha de fundarse en el temor sino en la confianza. De esta manera no serán señal de esclavitud, sino símbolo indiscutible de libertad y su ejercicio permitirá formar caracteres capaces de gobernar con dignidad y nobleza, con justicia y tolerancia, porque se habrán templado en el yunque de la más puras enseñanzas, luego de haber sido como el hierro natural incandescente, convertido por el accionar del fuego y de la masa en la fragua, en el poderoso acero que tanto servirá como columna del gran edificio, como férreo y poderoso sostén intelectual del sabio, de la espada del soldado o la fortaleza espiritual del sacerdote y por sobre todas las cosas del pueblo que en definitiva es la sociedad misma, con sus obreros, industriales, productores, maestros y profesores.

Para que ello sea posible, el cambio es imprescindible y sólo con un voto a conciencia se cristalizará este ocurrir, de lo contrario nos seguirá atacando el virus de la mendicidad política, de la limosna que cobra la humillación del desprotegido, del apriete vergonzoso y la intolerancia despótica.


Deucalion

20 mayo 2009

LA CONCIENCIA Y EL SENTIDO COMUN, AUSENTES SIN AVISO

La conciencia, resulta la capacidad sensorial y perceptiva que una persona posee de si mismo, del hecho o circunstancia de existir y del trato, comunicación o conexión con su mundo, constituidos en sociedad, con conocimiento exacto y reflexivo de las cosas.



En forma general, ello es así, desde la razonable actitud. Ahora bien, supongamos que un grupo de personas con ocultas y malévolas intenciones, con las facultades de conciencia totalmente anuladas; sin temor de Dios, y con la impunidad necesaria que les brinda el poder o se lo toman, decide con irracionalidad el disparate, la locura, el absurdo, la extravagancia y el desvarío de maltratar a niños; chicos como comúnmente se los mencionan y que nada tiene que ver con la realidad, dado que son sí, personas con cantidad de años menor vividos, pero en este caso, sin lugar a dudas nos demuestran ser portadores de una mayor conciencia y el adecuado sentido común que la totalidad de los adultos (*) que han intervenido en los acontecimientos que se vivieron en el fin de semana ppdo. en el ‘HOGAR SAN JOSÉ OBRERO’; ubicado en el barrio de Chacarita de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, regenteado por la Fundación “Felices los Niños” –

(*)Cuando menciono a los adultos, lo hago sí, en forma específica, referido únicamente a todos aquellos que desde sus funciones tenían la facultad de decisión y se transformaron con sus resoluciones o temperamentos en vestías de costumbres inmorales e insensibles.

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Como resulta obvio, dejo las costumbres inmorales, a la libre conclusión de quienes lean estos conceptos, por lo tanto me referiré en el desarrollo a la inclinación a dejarse llevar por los sentimientos de compasión, humanidad y ternura, que esta capacidad, aptitud o potencia moral de sentir algo por naturaleza, debiera de representárseles como sensibilidad.

El estudio sobre la sensibilidad se ocupa de la facultad sensitiva y de lo sensible, conocer qué es el alma exige este estudio. La sensibilidad así, resulta la capacidad para captar sensaciones a través de los órganos de los sentidos, poniéndolo a disposición de la conciencia, pero cuando se carece de esta, la situación comienza a ser un caos, ahora bien hemos nombrado al alma, con la misma finalidad digo; en una persona es la parte espiritual e inmortal, con capacidad de entendimiento, de querer y sentir, de esta forma juntamente con el cuerpo, constituye la esencia humana, que al no dar el servicio adecuado, como en este procedimiento irracional, mucho se asemeja al comportamiento animal.

Que distinto habría sido todo, si el adulto comprendiera que actuó y resolvió mal, que tanto la brutalidad, como lo irracional de su comportamiento, en la aplicación de soluciones y de propuestas por parte de los responsables, se hubieran caracterizado por sentido común, en lugar de incrementar elementos que ligan en la mezcla de la infelicidad, por disgregación y temor, dentro del componente esencial que es su perimundo y todo lo que para el niño representa, con agresividad y desorganización, demostrando sin duda alguna, la imbecilidad manifiesta, como la falta ética-profesional y preparación adecuada, ante el problema que se presentó y que se potencializó, como producto de propios errores, en lugar de tomar la cuestión precisamente por tratarse de niños, desde la formación, educación y futuro desarrollo.
No puede negarse, por consiguiente, que la educación tanto de los niños, debe de presentarse como un objetivo primordial y fundamental, de que deben de cuidar con celo incuestionable los legisladores, con herramientas de precisión, para su correcto uso por el Poder Judicial, (con competencia en la materia).

Las noticias y acciones internacionales son ricas y abundantes en este aspecto, señalando que en el lugar que fuere, que la educación es atendida deficientemente, así el Estado cuanto la sociedad, reciben el duro golpe de su funesto proceder; el remedio consiste, en la conciente y correcta aplicación de la ley, a su vez esta, debe de tener compatibilidad absoluta con la Constitución y sus normas adheridas a los pactos internacionales.

Para finalizar sólo se me ocurre hacerlo, no llegando a mi seguridad absoluta, de que lo puedan interpretar los adultos a los que específicamente me dirigí, que no son otros que los responsables de la conducción, desarrollo y evaluación de los hechos sucedidos en el Hogar San José Obrero; por los cuales los ciudadanos nos sentimos heridos y avergonzados.

“…Para Aristóteles, la ética está relacionada con el buen vivir o bienestar, se encuentra unida en cuanto a la formación en tanto el niño y la niña necesitan de normas para llegar a ser lo que son; un hombre una mujer. Los niños son potencialmente adultos, pero que los niños crezcan no significa necesariamente lleguen a ser un hombre, una mujer, tal como deben ser, un hombre, una mujer. Y un hombre, una mujer, deben ser como la forma o la esencia de hombre y mujer. La forma o esencia de hombre y mujer es la norma. Tener una norma es tener una prescripción de cómo deben ser las cosas….” -Hartanak, 1994.-


Deucalion


09 mayo 2009

COMO LA MALA LECHE SE DERRAMA DESDE ARRIBA


Los comportamientos intolerantes, dirigidos contra aquellos ciudadanos que se oponen en forma acendrada a las actitudes demagógicas “K”, observan entre incrédulos y muy preocupados, como deberán en los próximos comicios, enfrentarse a un oclocrata, que junto a su ejercito de candidatos seleccionados y conformado por sus calidades de esperpentos testimoniales, más que por sus cualidades; bajo la cartelera de la sin razón, por aquello de “…..o yo, o el infierno….” y/o “…nosotros, o el diluvio…”.


Con lo que sólo, no están haciendo otra cosa, que demostrar el desprecio que sienten por la Republica, por sus instituciones y en general por la democracia misma, la que se está dinamitando, a no dudarlo, por medio de la oclocracia a la que se están dirigiendo, en una alocada e irrazonable carrera suicida. Con ello, la única propuesta valedera, de que este extraño espécimen leptosómico (digno de un biotipo de Kretschmer) puede presentar, con miras a desarrollar en su máxima expresión, es la concreción de un modelo de gobierno basado en oclocracia y demagogia, en virtud que estas se retroalimentan mutuamente, hasta llegar a deglutir a su mismísimo seudo conductor, previo haber hecho lo propio con la Nación precisamente.

Como es sabido, dentro del espectr
o de las distintas formas de gobierno, nos enfrentamos con una verdadera traslación de un estado a otro, es decir a uno peor con perdida de cualidades positivas anteriores o primitivas de la democracia, a la que se denomina oclocracia, se trata en realidad del gobierno de la muchedumbre, pero otros más osados hablan del gobierno de ladrones y de gentes de mal vivir, siendo los más prudentes los que le asignan el título de gobierno de multitud o de gente vulgar.



Ilustración Bobrow/06

No olvid
emos que en algún momento Aristóteles, temía de algunas democracias por entender las grandes posibilidades que daba, como el pensaba, refiriéndose a determinados grupos sociales con poca importancia o sin goce de privilegios, a los que llamaba “llanos” por ser posible de que fueran presa fácil de la trampa de la demagogia. A propósito de esta, podemos decir que es: “..la planificación política que se fundamenta en recurrir a la agitación del animo producida por la impresión, ideas o sentimientos intensos, para ganar el apoyo del pueblo o con lo relacionado con él, mediante la utilización de la prensa de bolsillo disponible, propaganda muchas veces desleal y a la forma de hablar generalmente afectada o rebuscada y de poco contenido, lo que resulta un engaño que perjudica a los demás y a la democracia para beneficiarse el interesado, tratando de mantener el poder mediante concesiones y halagos de oídos predispuestos y de estados de intención y voluntad fundamentales básicos, generalmente de las partes sociales incultas a fin de infundirlas de aliento, de odios y de venganzas”.

Ahora bien, volviendo a la oclocracia como cómplice necesario, de toda utilización para conseguir convencer a la gente, sin reparar en métodos, apoyándose como ya vimos en la exaltación de los ánimos más que del razonamiento, valiéndose del impulso o del aumento de la malicia con que se habla o se actúa, dado que se da a entender algo distinto de lo que se dice o se hace, enervando de esta forma a la muchedumbre con propósitos y finalidades ocultas y generalmente malévolas, tiene con seguridad una peligrosidad merecedora de todo cuidado, por el bien y resguardo de la Patria.

Deucalion